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La Doctrina de los Angeles Parte I (Angeleologia)

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La Doctrina de los Angeles 

INTRODUCCION

Existe un orden de seres celestiales que ocupan una posición bastante diferente a la de Dios o el hombre. Aunque están muy por debajo de la deidad, ellos habitan sin embargo, en un estado por encima del hombre caído.

Según A. T. Pierson: Dios es el Espíritu no creado que preside todo y ocupa todo. Entre El y el hombre existe un dominio intermedio, habitado por un orden de inteligencia superior, no de espíritu puro como Dios, ni físicamente constituido tal como lo es el hombre. Se llaman ángeles, porque aparecen en la escritura como  mensajeros de Dios al hombre. .

Y según Pearlman: Con velocidad de relámpago y movimientos silenciosos pasan de lugar a lugar. Habitan los  espacios de aire çsobre nosotros. Sabemos que algunos se preocupan por nuestro bienestar, otros están  puestos para herirnos.

Los escritores inspirados abren la cortina y nos dan un vislumbre de este mundo invisible, a fin de que podamos ser tanto animados como prevenidos. La única fuente de información que tenemos de su existencia y actividades son las Sagradas Escrituras; el misticismo y la filosofía no tienen ninguna palabra de autoridad.

 Los saduceos, un grupo prominente del consejo de los judíos en el tiempo de Cristo, no creían en los ángeles: “Porque los saduceos decían que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu …” (Hch. 23:8). En vista de que toda nuestra información acerca de ellos viene de la Biblia, hacemos bien en aprender todo lo que ella dice de ellos, pero no debemos ir más allá de lo que está revelado.

Es indicado por la frecuencia de su mención en la Biblia que ellos ocupan un lugar prominente en las ayudas providenciales de Dios. El Antiguo Testamento hace referencia a ellos 108 veces, mientras que el Nuevo Testamento los menciona 165 veces. Satanás una vez fue un ángel, y creemos que los demonios probablemente son ángeles caídos. Si son santos o no, los seres espirituales son igualmente designados “ángeles” “Después hubo una gran batalla en el cielo, Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles …” (Ap. 12:7). Entonces bajo el título general de Angeleología, trataremos con tres áreas de consideración: ángeles santos, ángeles caídos (demonios), y Satanás. Por lo tanto estudiaremos Angeleología, Demonología, Satanología.

I. ANGELEOLOGIA

A. DEFINICION.

La palabra “ángel” tomada del hebreo mal’ak del Antiguo Testamento o del griego agelos del Nuevo Testamento, significa “mensajero.” Los ángeles santos son mensajeros de Dios, mientras que los ángeles caídos son los mensajeros de Satanás; “el dios de este mundo.”

B. EL ORIGEN DE LOS ANGELES.

A diferencia de Dios, los ángeles son seres creados; no han existido desde toda la eternidad. “Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército … y los ejércitos de los cielos te adoran” (Neh. 9:6). “Alabadle, vosotros todos sus ángeles; alabadle, vosotros todos sus ejércitos … Alaben el nombre de Jehová; porque Él mandó, y fueron creados” (Sal. 148:2, 5). “Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él” (Col. 1:16).

Los ángeles ciertamente están entre las cosas “invisibles” que Dios creó. Respecto al cuando fueron creadosexactamente, la escritura no es explícita. Se cree que lo más probable es que fueron creados en el primer día de la creación, inmediatamente después de la creación de los cielos. Génesis 1:1 dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”, mientras que  Job 38:4–7 dice que “Se regocijaban todos los hijos de Dios” cuando él fundó la tierra. Entonces estuvieron allí cuando la tierra fue creada.

C. LA NATURALEZA DE LOS ANGELES.

1. No son corpóreos.

1.1. Son espíritus.

Los ángeles no tienen cuerpo de la misma manera que el hombre. Se dice que son espíritus. “El que hace a los vientos [espíritus, ángeles] sus mensajeros, y a las llamas de fuego sus ministros” (Sal. 104:4). “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (Heb. 1:14). En Lucas 24:37–39, Jesús dijo, “porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.” Pero esto no significa que no son criaturas individuales verdaderas, tanto finitas como espaciales. Sin embargo, se encuentran en una relación más libre con el tiempo y el espacio que el hombre. Muchos pueden estar presentes al mismo tiempo en un espacio muy limitado. “Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él” (Lc. 8:30). Ciertamente no son omnipresentes, cada uno está en un lugar a la vez.

1.2. No deben ser adorados.

Excepto en esas ocasiones muy especiales cuando Dios elige dejar que los hombres los vean, los ángeles  son invisibles al ojo humano y los hombres están inconscientes de su presencia. Se ha sugerido que la razón  por la que son principalmente invisibles es por la tendencia humana a adorarles. La escritura claramente advierte  contra tal práctica. No debemos adorar a la criatura antes que al creador (Rom. 1:25). “Nadie os prive  de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal …” (Col. 2:18). Esta es una práctica de la herejía gnóstica.  

Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la  profecía (Ap. 19:10). Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos y profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios (Ap. 22:8, 9).

1.3. Los ángeles, en numerosas ocasiones, han asumido forma de cuerpos humanos.

 No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles” (Heb. 13:2). Tal cosa como sugiere este versículo no podría ser posible si no aparecieran como hombres. A  través de las escrituras se mencionan muchas ocasiones cuando esto se hizo una realidad.Aquí hay solamente  algunas: Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma.  

Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo … (Gn. 19:1).

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen  desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María (Lc.  1:26, 27).

Y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto (Jn. 20:12).

Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de  Jerusalén a Gaza … (Hch. 8:26).

Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel: y  tocando a Pedro en el  costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel:Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme (Hch. 12:7, 8).

1.4. El Angel de Jehová.

La expresión “el Angel de Jehová”, que es usada a través de todo el Antiguo Testamento, parece tener un  significado muy especial en relación con la presencia de Dios. Parecería que esta persona es la segunda persona  de la deidad, Cristo mismo en presencia preencarnada. Algunas de estas extraordinarias ocasiones son  mencionadas aquí.  

El ángel de Jehová se le apareció a Agar al estar ella huyendo de la casa de Abraham (Gn. 16:7–14). Cuatro  veces en este pasaje es usada la expresión “el Angel de Jehová”, pero en el versículo trece leemos: “Entonces  llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿no he visto también  aquí al que me ve?” Agar reconoció a este “Angel de Jehová” como el verdadero Dios. 290  Se le apareció a Abraham cuando estaba por matar a su hijo Isaac (Gn. 22:11–18). Fue Dios quien le dijo a Abraham ir a ofrecer a su hijo, y cuando Abraham levantó el cuchillo para hacerlo “El ángel de Jehová le  dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham … No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por  cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.” Definitivamente  el “no me rehusaste” se refiere a Dios.  

Se le apareció a Moisés en la zarza que ardía, pero que no era consumida (Ex. 3:2–5). En este pasaje leemos,  en el versículo dos, que “se le apareció el Angel de Jehová” a Moisés “en una llama de fuego en medio  de una zarza.” En el versículo cuatro esta misma persona es llamada “Dios:”, “lo llamó Dios de en medio de  la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés!”

Se mostró a Gedeón mientras sacudía un poco de trigo en el lagar, escondiéndolo de los madianitas (Jue. 6:11–23). En el versículo doce leemos de la aparición del “Angel de Jehová” a Gedeón. En el versículo catorce  se nos dice: “Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con ésta tu fuerza.” En Jueces 13:2–23 se encuentra la narración de varias visitas a Manoa y a su esposa (padres de Sansón) de  uno que es variadamente llamado “el Angel de Jehová”, “un Angel de Dios”, y “el Varón de Dios.” Doce  veces son usadas estas expresiones; pero en el versículo veintidós: “Y dijo Manoa a su mujer: Ciertamente  moriremos, porque a Dios hemos visto” Al huir Elías de Jezabel, que había atentado contra su vida, estuvo  cansado y durmió bajo un enebro, y el ángel de Jehová le trajo comida (I R. 19:5–7).

Segunda de Reyes 19:35 cuenta como, al estar rodeando el ejército asirio a la ciudad de Jerusalén, el ángel  de Jehová mató a 185.000 de los soldados asirios.

2. Los ángeles son una compañía, no una raza.

Los ángeles fueron todos creados de una sola vez, y no hay propagación entre ellos; no mueren; por lo tanto no hay un incremento o decrecimiento en sus números. Jesús dio a entender bien claro de que no se casan. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento; mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección (Lc. 20:34–36).

Se hace referencia a los ángeles en el género masculino, el cual siempre es usado en aquellos quienes no tienen distinción sexual. Aunque leemos los “hijos de Dios” nunca leemos los “hijos de ángeles.”

3. Son vastos en número.

Su gran número está indicado en las siguientes escrituras: “Sino que os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles …” (Heb. 12:22).  ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?” (Mt. 26:53). “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones …” (Ap. 5:11). Sin duda el pensamiento principal revelado por estos versículos es que dentro de la comprensión del hombre su número es incalculable. Dios, quien sabe todas las cosas, sabe el número de ángeles.

4. Su habitación.

Aunque los ángeles a menudo son representados ministrando en favor de Dios a los santos aquí en la tierra, parece que su principal habitación está en el cielo (Mt. 22:30). “Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo …” (Lc. 2:13–15). “Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre” (Jn. 1:51).

Jesús habló de “los ángeles que están en el cielo” (Mr. 13:32), y Pablo escribió: “Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio” (Gál. 1:8). Parecería que los ángeles tienen un lugar especial donde habitan en el cielo. Judas escribe de “los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada …” (Jud. 6).

5. Sus personalidades.

Los ángeles poseen todo rasgo de personalidad. Son seres individuales. Son seres  racionales: “… mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra” (II Sam. 14:20). “Cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (I P. 1:12). Dan adoración inteligente: “Alabadle, vosotros todos sus ejércitos” (Sal. 148:2). Poseen emociones: “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lc. 15:10). Son seres morales creados con la habilidad de saber, y hacer, lo que es bueno o malo. Han sido recompensados por su obediencia y castigados por su desobediencia: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio …” (II P. 2:4). “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día” (Jud. 6). Hubo un tiempo de prueba en que los ángeles podían escoger obedecer o desobedecer a Dios. Aquellos que desobedecieron fueron echados fuera, mientras que los que obedecieron fueron  confirmados en su posición para Dios. No leemos de la caída de ningún ángel después de que pasó el período de prueba.

6. Su sabiduría y poder.

Se representa a los ángeles como teniendo sabiduría e inteligencia sobrehumana. “Pero el día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles del cielo, sino sólo mi Padre” (Mt. 24:36). Esto implica que el conocimiento de los ángeles está sobre el del Hombre: “… Mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra” (II Sam. 14:20); “¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quien eres, el Santo de Dios” (Lc. 4:34). Aunque el conocimiento de los ángeles es grande, no son omniscientes.

Hay ciertas cosas que les gustaría saber: “cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (I P. 1:12). Se dice mucho en la escritura acerca del poder y la fuerza de los ángeles, aunque en ningún lado se indica que son omnipotentes. Su poder es derivado de Dios. “No son capaces de hacer aquellas cosas que son peculiares a la deidad; crear, actuar sin medios, o buscar en el corazón humano.”199 “Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra” (Sal. 103:20). “Mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor” (II P. 2:11). “Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder …” (II Tes. 1:7).

Los discípulos fueron liberados de prisión por ángeles. “Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel [los sacó]” (Hch. 5:19). “Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos” (Hch. 12:7). Ha sido estimado que la piedra que fue puesta frente a la tumba del Señor puede haber pesado cuatro toneladas, sin embargo leemos: “Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella” (Mt. 28:2). En Apocalipsis 20: 1, 2 Juan nos dice: “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años.” Se habla de los ángeles como siervos de Cristo. Son “los ángeles de su poder” (II Tes. 1:7). “Quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades” (I P. 3:22). “Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Col. 2:10).

 

D. LAS CLASIFICACIONES Y LA ORGANIZACION DE LOS ANGELES.

Hablando en general todos los ángeles pueden ser clasificados bajo dos encabezamientos: ángeles buenos o malos. Consideraremos los ángeles buenos, o santos.

1. Los ángeles buenos.

1.1. Una aparente variedad entre ellos.

1.1.1. Diferentes rangos ú oficios.

Comparando los tres siguientes versículos de la escritura, parece haber cinco rangos u oficios diferentes de autoridad entre los ángeles: tronos, dominios, principados, autoridades y poderes. “Sobre todo principado y autoridad y poder y señorío …” (Ef. 1:21); “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades …” (Col. 1:16); …”. a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades” (I P. 3:22). Lo que indica exactamente cada una de estas designaciones no se ha hecho claro en la escritura. No es fácil para nosotros comprender la organización celestial.

Todo lo que sabemos es que hay un fundamento para la idea principal, que no hay una insípida y aburrida uniformidad entre los habitantes del cielo, que el orden y la libertad no son inconsistentes con el grado o el rango, que hay gloria y una más elevada gloria, poder y un poder más noble, rango y un rango más elevado, a ser atestiguado en la poderosa escala. Como hay esferas de resplandor brillante entre las pálidas y más humildes estrellas del cielo, así también hay brillantes y majestuosos comandantes entre los ejércitos de Dios, más cerca de Dios en posición, y como Dios en majestad, poseyendo y reflejando más del esplendor divino, que sus brillantes hermanos que los rodean.

El punto más importante de todos, al considerar exactamente qué pueden significar estos variados rangos, es que Jesús está muy por encima de todos, no tiene un igual y no tiene superior.

1.1.2. Querubín.

Es incierto si este término indica una posición especial o un servicio exaltado ejercitado por los que llevan este nombre. Los querubines aparecen por primera vez en la entrada del jardín del Edén: “… y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida” (Gn. 3:24). Sobre el arca del pacto, en el lugar santísimo del tabernáculo en el desierto, se hicieron dos querubines de oro como parte del propiciatorio (Ex. 37:6–9; II R. 19:15). También se dice que están tejidos en la hermosa cortina interior del tabernáculo y del templo (Ex. 26:1). Ezequiel se refiere a ellos en diecinueve (19) ocasiones diferentes. Se cree que son sinónimos de los “seres vivientes” de Apocalipsis 4:6–5:14. De estas y otras referencias parecería que tienen que ver con la  justicia y majestad del trono de Dios.

1.1.3. Serafín.

La palabra significa “los que arden.” Se les menciona sólo en el capítulo seis de Isaías. Son vistos por el profeta parados por encima del trono de Dios, cada uno teniendo seis alas. Están ocupados en alabar a Dios, dando voces el uno al otro, “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.” Uno de los serafines, en respuesta a la confesión de Isaías de ser inmundo de labios, voló hacia él con un carbón encendido del altar y tocó los labios del profeta diciendo, “He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado” (Vs. 6, 7). Esto preparó a Isaías para el servicio al cual Dios estaba por llamarlo. Esto parecería ser una parte muy significativa del ministerio del serafín. El Dr. C. I. Scofield en sus apuntes bíblicos sobre este incidente, habla de la necesidad de lavarse antes de desempeñar un servicio: “Puede decirse que el querubín tiene que ver con el altar, el serafín con el lavacro.”

1.1.4. Miguel y Gabriel.

Estos dos son distinguidos y distintos entre las huestes angelicales porque son los únicos dos cuyos nombres son mencionados. Miguel es mencionado en cuatro ocasiones diferentes en la escritura. “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo …” (Dn. 12:1). “Miguel” quiere decir “¿Quién es como Dios?” Se habla de él como uno que se para, probablemente en defensa, del pueblo de Israel. “Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días, pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme …” (Dn. 10:13). En esta misma conexión el versículo veintiuno habla de “Miguel vuestro príncipe.”

Si es verdad como creen muchos maestros bíblicos, que hay personalidades angelicales que vigilan ciertas naciones, tales como el “Príncipe de Persia” y el “Príncipe de Grecia”, entonces podría pensarse en Miguel como el “Príncipe de Israel” (Dn. 10:21). En la epístola de Judas leemos: “Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición sobre él, sino que dijo: El Señor te reprenda” (Jud. 9). Aquí se lo llama a Miguel un arcángel. Es el único al que se le aplica esta designación. Si él es el único, entonces quizás él será el que hablará en la segunda venida del Señor: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo …” (I Tes. 4:16). En Apocalipsis 12:7–9 aprendemos más sobre la capacidad guerrera de Miguel: Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Gabriel, que significa “el poderoso”, nunca es mencionado como arcángel en la Biblia, pero a menudo se lo ha llamado así. Es mencionado cuatro veces en la escritura y siempre como portador de grandes noticias respecto a los propósitos de Dios. En Daniel 8:15–27 le reveló a Daniel eventos concernientes a los últimos tiempos. En Daniel 9:20–27 le reveló a Daniel el significado de la visión que había tenido respecto a las setenta semanas. Al estar Zacarías, el sacerdote, el padre de Juan el Bautista, quemando incienso en el oficio del sacerdote, Gabriel se le apareció y le dijo, “… Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan … Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas” (Lc. 1:13, 19). La preeminente posición de Gabriel está indicada por las palabras, “que estoy delante de Dios.” Juan había de ser el precursor de la venida de nuestro Señor y el que lo bautizaría en el Jordán. El mensaje más grande de Gabriel fue su anunció a la Virgen María del nacimiento del Señor Jesucristo y su parte en el reino de Dios, sentado sobre el trono de David (Lc. 1:26–38).

1.2. El ministerio de los ángeles buenos.

1.2.1. En relación con Dios.

1.2.1.1. Dar alabanza y adoración.

El principal, y probablemente más importante ministerio de los ángeles buenos es aquel de alabar y ofrecer incesante adoración a Dios. Porque Él es digno:Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. (Ap. 5:11, 12).

Y otra vez, cuando introduce al primogénito en el mundo, dice: “Adórenlo todos los ángeles de Dios” (Heb. 1:6). Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria” (Is. 6:3).

Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, obedeciendo a la voz de su precepto. Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad” (Sal. 103:20, 21).Una cosa parece ser segura: los ángeles nunca llaman la atención a ellos mismos, sino que siempre la adjudican a Dios. Hubo ángeles presentes en el momento de la creación y se unieron en canto ante este gran evento: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra … cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?” (Job 38:4–7).

1.2.1.2. Traer la ley de Dios a su pueblo.

Vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis” (Hch. 7:53). “Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador” (Gál. 3:19). “Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución …” (Heb. 2:2).

1.2.1.3. Ejecutar los juicios de Dios sobre sus enemigos.

Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos” (Hch. 12:23). Así fue muerto Herodes luego de haber dado un gran discurso en Cesarea y la gente dijo, “¡Voz de un dios, y no de un hombre!”, y Herodes no le dio la gloria a Dios (Hch. 12:22). “Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová, y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos” (II R. 19:35).

1.2.1.4. Juntar a los elegidos en la segunda venida de Cristo.

“… Y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mt. 24:30, 31).

Están parados frente a las puertas de la Nueva Jerusalén, que tenía, “… un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles …” (Ap. 21:12). Thiessen sugiere que “aparentemente servirán como un tipo de cuerpo honorario de centinelas, como para garantizar que nada sucio o corrupto entrará jamás en esa ciudad.” Se les ve derramando las copas de ira en Apocalipsis capítulo 16: “Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios” (v 1).

1.2.1.5. Asistir en el día de Juicio.

Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores:Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero”; “El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles” (Mt. 13:30, 39). Los ángeles de Dios serán los segadores que separarán los creyentes de los incrédulos. Ellos saben la diferencia entre el trigo y la cizaña. “Así será el fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y crujir de dientes” (Mt. 13:49, 50). “Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo …” (II Tes. 1:7, 8). Entre los capítulos siete y veinte del libro de Apocalipsis se menciona la participación de los ángeles en los juicios de Dios no menos que cincuenta y çsiete (57) veces. Si alguno se pregunta cómo Dios traerá a todos los hombres a juicio, tiene sólo que recordar la multitud de potentes ángeles que usará el Señor para este propósito. Nada puede impedir éste ministerio de los ángeles, y no se cometerá ninguna equivocación.

1.2.2. Con relación a Cristo.

Los ángeles han mostrado, y continúan mostrando un gran interés en la persona y el ministerio de Jesucristo.

Una gran verdad esta implícita en las palabras de Pablo cuando escribió: “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles …” (I Ti. 3:16). Unas quince referencias distinguidas, en relación con Jesucristo, son atribuidas al servicio de ángeles:

• El nacimiento de su precursor, Juan el Bautista, fue anunciado al padre de Juan por un ángel (Lc. 1:11–13).

• María fue informada por el ángel Gabriel que ella sería la madre del Salvador (Lc. 1:26–38).

• Un ángel aseguró a José que “lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es” (Mt. 1:20).

• Angeles trajeron la noticia de su nacimiento a los pastores en los campos de Belén (Lc. 2:8–15).

• José fue advertido por un ángel de llevar a María y al pequeño niño a Egipto para escapar de Herodes (Mt. 2:13).

• José, otra vez dirigido por un ángel, fue instruido de regresar a la tierra de Israel después de la muerte de  Herodes (Mt. 2:19, 20).

• Angeles ministraron a nuestro Señor después de su tentación en el desierto (Mt. 4:11).

• Jesús le dijo a Natanael que él vería ángeles ascendiendo y descendiendo sobre sí mismo (Jn. 1:51).

• Un ángel del cielo lo fortaleció en el Jardín del Getsemaní (Lc. 23:43).

• Jesús dijo que podía pedir al Padre y Él enviaría más de doce legiones de ángeles para protegerlo si fuera  necesario o si lo hubiera deseado (Mt. 26:53).

• Un ángel removió la piedra del sepulcro y habló a las mujeres que vinieron a la tumba (Mt. 28:2–7).

• Angeles estuvieron presentes en la ascensión de Cristo (Hch. 1:11).

• En su posición glorificada, los ángeles le rinden homenaje supremo como su Señor (I P. 3:22).

• Angeles acompañarán al Señor cuando Él venga por segunda vez (Mt. 16:27; 25:31).

1.2.3. En relación con los creyentes.

Es de suma importancia que los creyentes entiendan el ministerio de los ángeles a su favor, para que su fe  sea alentada respecto a esta provisión de gracia que Dios ha hecho para ellos. Es sorprendente encontrar un  número de comentaristas expresando su creencia en que el ministerio de los ángeles a los hombres cesó en la  ascensión de Cristo, para no ser reasumido hasta su regreso a la tierra. Esto es difícil de entender en relación  con Hebreos 1:14 donde se nos dice: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor  de los que serán herederos de la salvación?” Ciertamente esto se aplica a los creyentes de hoy en día. 

Los siguientes son algunos de los muchos ministerios que los ángeles han ejecutado en favor del pueblo  de Dios en tiempos del Antiguo Testamento, durante el tiempo de la morada de nuestro Señor en la tierra, y  durante los días de la iglesia primitiva. No hay razón para no creer que continúan ejerciendo ministerio similar  hoy en día. 

 1.2.3.1. Proteger de un daño accidental.

Pues a sus ángeles mandará cerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra” (Sal. 91:11, 12). Cuando conozcamos como se nos conoce entenderemos quién nos libró de tiempos de desastre y daño.

Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad. Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad (Gn. 19:15, 16).

1.2.3.2. Liberar de sus enemigos.

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende” (Sal. 34:7). Eliseo y su siervo experimentaron esta misma bendición : Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, Señor mío! ¿Qué haremos? Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo (II R. 6:15–17).

Aquí hay un hermoso ejemplo de las palabras: “Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares …” (Sal. 68:17). “Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aún delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo” (Dn. 6:22). “Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba” (Hch. 12:11).

1.2.3.3. Alentar en momentos de extrema prueba.

Cuando Elías estaba huyendo de las amenazas de Jezabel: “Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come” (I R. 19:5). Al estar huyendo Jacob de la ira de su hermano Esaú: Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia (Gn. 28:12, 13).

Veinte años más tarde, cuando Jacob regresaba a encontrarse con su hermano Esaú, estaba lleno de temor en anticipación de la recepción que podría recibir de Esaú. Pero leemos de un ejército de ángeles encontrándose con él, sin duda para alentarlo grandemente: “Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios. Y dijo Jacob cuando los vio: Campamento de Dios es éste; y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim [significa “dos campamentos”] (Gn. 32:1, 2). Pablo, en medio de la tormenta en el mar que amenazaba las vidas de todos a bordo animó a sus compañeros y marineros con estas palabras:

Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante Cesar; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo (Hch. 27:22–24).

1.2.3.4. Conceder sabiduría y guía.

José estaba perplejo respecto a darle a María una carta de divorcio: “Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es” (Mt. 1:20). (Vea también Mt. 2:13, 19, 20). Felipe fue dirigido a ganar al eunuco etíope para el Señor: “Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto” (Hch. 8:26). Cornelio, el centurión romano, estaba orando, y “vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio … Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre, Pedro” (Hch. 10:3–5).

1.2.3.5. Escoltar al alma en la muerte.

Concerniente a Lázaro, el mendigo, se nos dice: “Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado” (Lc. 16:22). Muchos grandes santos de Dios han testificado, en el momento de dejar esta vida, de estar conscientes de la presencia de seres celestiales alrededor de ellos.

1.2.3.6. Regocijarse en la salvación.

Es evidente que los ángeles están vitalmente interesados en los creyentes por su regocijo con el arrepentimiento de cada pecador. “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lc. 15:10). Sin duda también se regocijan cuando Jesús confiesa la fe de estos creyentes en la presencia de los ángeles: “Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; más el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios” (Lc. 12:8, 9).

1.2.3.7. Respecto a ángeles guardianes.

No hay ninguna autoridad escritural que apoye la idea antigua de que cada persona, en cuanto nace tiene asignada un ángel guardián especial que atenderá y cuidará de ese individuo a lo largo de su vida. Los dos versículos que han sido usados a menudo como evidencia no proveen suficiente evidencia para esta noción. “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 18:10). Se han ofrecido muchas interpretaciones para este versículo. La siguiente parece ser una admisible explicación, y una que enuncia el otro versículo a menudo usado para sostener la doctrina de los ángeles guardianes.

Por supuesto todo depende de la interpretación del vocablo ‘ángel.’ A primera vista parecería que estos pequeños tienen ángeles en el cielo, hay un pasaje en Hechos 12:15 que es la clave para resolver la dificultad aquí. Cuando Pedro, rescatado por un ángel, sacado milagrosamente de la prisión, golpeó a la puerta de una asamblea en oración y Rode sostenía que Pedro estaba afuera, ellos dijeron, ‘Es un ángel.’ Ellos creían que Pedro había muerto y que sus ángeles estaban afuera. ¿Qué significa ‘ángel’ en este pasaje? Debe querer decir el espíritu de Pedro. Este hecho pone luz en el pasaje ante nosotros. Si estos pequeños, que pertenecen al reino de los cielos, parten, sus espíritus sin cuerpo ven el rostro del Padre en el cielo; en otras palabras, son salvos.La Escritura es muy clara con respecto al ministerio de los ángeles a favor de todos los creyentes, pero no enseña sobre ángeles guardianes individuales.

1.2.3.8. Ministrar al creyente.

Ha habido mucha confusión entre el ministerio de los ángeles y el del Espíritu Santo hacia los creyentes dentro de la iglesia hoy. Billy Graham comparte algo muy interesante al decir: Los ángeles no habitan dentro de los hombres, el Espíritu Santo los sella y mora en ellos cuando los ha regenerado. El Espíritu Santo es omnisciente, omnipresente, y todopoderoso. Los ángeles son más poderosos que los hombres, pero no son dioses y no poseen los atributos de la deidad. No son los ángeles, sino el Espíritu Santo quien convence a los hombres de pecado, justicia y juicio (Juan 16:7). Revela e interpreta a Jesucristo a los hombres, mientras que los ángeles permanecen como mensajeros de Dios que sirven a los hombres como espíritus ministradores (Heb. 1:14). En cuanto yo se, ningún versículo dice que el Espíritu Santo se manifestó jamás a sí mismo en forma humana a los hombres. Jesús hizo esto en su encarnación. El Espíritu Santo glorioso puede estar en todo lugar al mismo tiempo, pero ningún ángel puede estar en más de un lugar en un momento dado. Conocemos al Espíritu Santo como espíritu, no físicamente, pero podemos conocer a los ángeles no solamente como espíritus pero a veces también en forma visible.

Parecería que las actividades de los ángeles están especialmente relacionadas con eventos temporales, mientras que el Espíritu Santo ministra a los creyentes con respecto a las cosas espirituales. De nuevo, según Billy Graham: “El Espíritu Santo no sólo guía y dirige a creyentes, sino también ejecuta una obra de gracia en sus corazones, conformándolos a la imagen de Dios para hacerlos santos como Cristo. Los ángeles no pueden proveer este poder santificador.”

1.2.3.9. Aprendiendo de la iglesia.

Aunque extremadamente sabios, no son omniscientes, y por lo tanto sería natural suponer que están aprendiendo continuamente, especialmente con respecto a las cosas de Dios. Este hecho está puesto en claro en la escritura. Por edades el ejército angelical ha estado adorando y alabando a Dios por su santidad y la grandeza de su poder en la creación; pero con la manifestación del evangelio de la gracia de Dios, una esfera completamente nueva de la grandeza y el carácter de Dios, su infinito amor y maravillosa gracia, ha sido revelada.

Por lo tanto los ángeles desean saber más de esta gran salvación: Los profetas … inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles (I P. 1:10–12).

Además, la disciplina y el trato de Dios con la iglesia han provisto una revelación maravillosa a los ángeles de su multiforme sabiduría: “Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales” (Ef. 3:10). Sin duda los ángeles disfrutarán los prospectos revelados en Efesios 2:7: “Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.”

1.2.3.10. Aprovechándose del maravilloso ministerio de los ángeles.

En ninguna parte se nos instruye a orar a los ángeles o pedir su ayuda. Sus servicios a nuestro favor están dirigidos por el Señor mismo. Por lo tanto, si hemos de experimentar los beneficios y las bendiciones de estos “espíritus ministradores”, debemos mantenernos cerca de nuestro Señor. La gran promesa del Salmo 91: “A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”, esta dada a aquellos que habitan “al abrigo del Altísimo” y moran “bajo la sombra del Omnipotente” (Sal. 91:1). De nuevo, somos instruidos por la promesa: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende” (Sal. 34:7). ¡Temámosle reverentemente y habitemos en su presencia! Recuerde que son “espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación” (Heb. 1:14). Conduzcámonos siempre como aquellos que son hijos en la casa de nuestro Padre celestial: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo …” (Rom. 8:17).

2. Los ángeles malos.

Aunque es de inspiración, y sumamente alentador, aprender de los grandes ángeles guardianes que cuidan y ministran a los que son los hijos redimidos del Señor, también es muy importante reconocer la realidad y presencia, en esta área de nuestra guerra espiritual, de un vasto ejército de espíritus enemigos cuyo propósito parece ser el impedir todo progreso espiritual. Una de las máximas fundamentales de la guerra ha sido siempre estudiar al enemigo. Seríamos muy poco sabios si no hiciéramos esto en esta la más importante de todas las áreas—la de conflicto espiritual.

2.1. Su existencia.

La Biblia declara claramente el hecho de su existencia. Los contrasta (a ellos) con aquellos ángeles que han continuado haciendo la voluntad de Dios: “Los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada” (Jud. 6). “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que [los arrojó] al infierno” (II P. 2:4). Son reconocidos como agentes del juicio de Dios sobre un pueblo malvado; en este  caso el pueblo de Egipto: “Envió sobre ellos el ardor de su ira; enojo, indignación y angustia, un ejército de ángeles destructores [lit. ‘malvados’]” (Sal. 78:49). Son presentados como al servicio de Satanás: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mt. 25:41). “Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el  dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles … y sus ángeles fueron arrojados con él” (Ap. 12:7–9).

2.2. Su identidad.

Algunos hacen diferencia entre los ángeles malos, o caídos y los demonios; pero parecería que un gran número de maestros de la Biblia han llegado a creer que los ángeles malos son los demonios de los cuales la Biblia tiene mucho que decir. Reconocemos que la Biblia no es explícita con respecto a este punto, pero con la evidencia que tenemos de la Biblia, esta explicación parece ser la mejor sostenida y la más claramente autenticada. Con esto en mente, consideraremos el tema de demonología.

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Comentarios La Doctrina de los Angeles Parte I (Angeleologia)

Excelente estudio, cuando veremos la II parte de Angeologia. Dios le bendiga

alvaro alvaro 21/07/2011 a las 16:26

gracias por escribir alvaro para la proxima semana estare colgando  la segunda parte de este estudio sobre los angeles  Dios te bendiga y gracias ç

 

me parece un trabaja muy interesante. le pido por favor que nos presente la segunda parte. gracias

Evelyn Evelyn 05/09/2011 a las 23:12

Dios te bendiga  evelyn  ya estare colgando la segun ta par  te del tema  sobre los angeles  y espero que les  guste Dios me la bendiga

Gracias por dejar estudios como Angeleología, pocas veces se escucha sobre este tema, aun las iglesias no tocan sobre este tema tan importante.
Dios le bendiga abundantemente.
Maxi Maxi 25/02/2013 a las 17:36

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